Por una vivienda pública digna para la clase trabajadora y la juventud. Para acabar con los rentistas y poner fin a los desahucios
Estamos viviendo un momento histórico. El desahucio el pasado 23 de septiembre de Maricarmen Abascal, tristemente fallecida unos días después, ha provocado un estallido social que ha puesto patas arriba el escenario político haciendo retroceder a la ultraderecha e imponiendo desde abajo la huelga general del próximo 11N.
Decenas de miles de estudiantes, de trabajadoras y trabajadores jóvenes que no ven ninguna posibilidad de acceder a una vivienda están protagonizado un levantamiento social que desborda las calles con manifestaciones y acampadas multitudinarias en la Puerta del Sol de Madrid y en muchas otras ciudades. Pero también miles de trabajadoras de más edad y de pensionistas estamos participando día tras día en este extraordinario movimiento de masas.
Un movimiento en el que las mujeres, estamos jugando también un papel de primer orden. Y no es casualidad. A parte de la opresión, la discriminación y la violencia que de por sí sufrimos, también tenemos que hacer frente al robo de los caseros y a los desahucios, que se ceban especialmente con nosotras. Solo el año pasado, más de 17.000 mujeres fueron desahuciadas de sus hogares (el 70% del total de desahucios) y de ellas, casi el 44% pertenecían a familias monoparentales. A esto es a lo que nos enfrentamos las mujeres trabajadoras. Por eso esta lucha es tan importante para nosotras.
Pero este levantamiento va más allá de la cuestión de la vivienda. Este movimiento contra la dictadura rentista señala a todos los Gobiernos que nos imponen trabajos precarios con salarios miserables y que recortan salvajemente en educación, en sanidad, en servicios públicos… Por eso las feministas antifascistas estamos en primera línea de esta batalla.
Una batalla que señala directamente a la ultraderecha y la derecha ultra, a los fachas del PP y Vox, pero también señala la responsabilidad de un gobierno progresista que durante los últimos ocho años ha consentido y alentado esta orgía especulativa que nos niega el derecho a una vivienda digna.
La lucha por la igualdad y los derechos de la mujer forma parte de la batalla por una vivienda digna, pública y universal. La pesadilla a la que nos enfrentamos las mujeres de la clase trabajadora tiene el mismo origen: el capitalismo, un sistema que se basa en el máximo beneficio para una minoría a costa de la miseria de la mayoría.
Esta huelga general debe ser también una herramienta para construir un movimiento antifascista masivo, y sobre todo para levantar una alternativa de clase que luche por la transformación socialista de la sociedad.
Por eso, el 11 de noviembre tenemos que vaciar las fábricas, las oficinas, los centros de estudio, todos los puestos de trabajo… y llenar las calles para exigir:
- Vivienda digna, pública y universal para la clase obrera y la juventud.
- Expropiación de los caseros rentistas y los fondos buitres.
- ¡Ni un desahucio más! Contratos indefinidos y rebaja de un 50% de los alquileres.
- Viviendas dignas para las víctimas de maltrato y sus hijos.
- Aumento de los permisos retribuidos por maternidad/paternidad y de escuelas infantiles.
- Incremento drástico de las ayudas públicas a la dependencia.
ÚNETE A LIBRES Y COMBATIVAS.
ÚNETE AL FEMINISMO REVOLUCIONARIO, ANTICAPITALISTA Y ANTIFASCISTA.





