Todas estamos completamente estremecidas después de ver las imágenes de un hombre con las manos ensangrentadas después de asesinar a su expareja a plena luz del día en Figueres. Y también sentimos mucha rabia al comprobar una vez más cómo la justicia vuelve a fallar a las víctimas.
La cadena de todos los sucesos es simplemente repugnante. Este lunes 18 de mayo la víctima denunció a su expareja por incumplir una orden de alejamiento y por daños y agresiones. Ese mismo día se celebró un juicio rápido donde el asesino acepta una pena por maltrato: fue condenado a tan solo 6 meses de prisión y a cumplir una orden de alejamiento de 250 metros. Por la tarde volvió a agredirla con tanta saña que ella tuvo que acudir al hospital. En este momento la víctima decide denunciarle, él acaba en el calabozo esa misma noche. Pero esta historia de terror no termina ahí. Al día siguiente, el agresor pasó a disposición judicial para tomar declaración, pero como ella no acude el juez decide dejarlo en libertad: ese mismo martes 19 en un parque con decenas de personas delante la mató.
Esto no es un caso aislado. Esto es lo que sufren miles de mujeres en la intimidad: palizas, agresiones, violaciones o humillaciones. Tan solo en 2025, más de 185.000 mujeres fueron víctimas de violencia de género y una mujer era asesinada cada 7,4 días. Y todavía nos siguen diciendo que somos exageradas y que la violencia machista no existe. O que si no denunciamos no nos quejemos. ¿Cómo vamos a atrevernos a denunciar si los jueces dictaminan sentencias que son un insulto hacia nosotras o directamente ni juzgan a nuestros agresores? ¿Cómo vamos a ir a la policía a denunciar si el exjefe de la Policía Nacional era un acosador sexual? Un secreto a voces del que nadie dijo nada y que directamente se encubrió. ¿Cómo vamos a fiarnos de las fuerzas de seguridad del Estado, que supuestamente tienen que protegernos, si el pasado 16 de mayo un Guardia Civil asesinó a su mujer y a su hijo mientras dormían en Alicante? Mientras siga sin depurarse el aparato del Estado y los jueces sigan siendo los herederos del franquismo van a seguir en pie de guerra contra nosotras.
Después de este caso tan estremecedor, tenemos que escuchar lamentos por parte de las instituciones y en concreto del Ayuntamiento de Figueres, gobernado por Junts, diciendo que ha sido un fallo del sistema que nunca debería haber ocurrido.
Las mismas instituciones que ignoran a las víctimas cuando dan el paso y denuncian o que automáticamente dejan en libertad al agresor porque ellas no se presentan al juicio, sin saber que ese acto demuestra que son más víctimas que nunca, son las que dicen que no debería haber ocurrido, cuando jamás han movido un dedo por evitarlo y defienden esta legalidad fraudulenta. Pero sin duda las declaraciones de la consellera de Igualdad y Feminismo del PSC son todavía más insultantes y vergonzosas. Eva Menor ha dicho que “algo ha fallado” pero que el sistema de protección a las mujeres sí que funciona. Hay que tener poca vergüenza para decir algo así cuando en este caso, como en otros miles, fallan los mecanismos de protección, también falla la justicia y falla el sistema.
Estamos hartas de tanta palabrería sin hechos reales que de verdad nos protejan de los agresores. Estamos hartas de que esta sea la realidad de miles de mujeres víctimas de violencia machista. Ya son 22 mujeres asesinadas en lo que va de año.
Este caso es una nueva muestra de que mientras sigamos bajo el sistema capitalista y su judicatura franquista, clasista y patriarcal nuestras vidas no valen absolutamente nada. Y mientras siga habiendo víctimas de esta lacra social, seguiremos luchando para acabar con este sistema que nos oprime cada día.





