Ya se ha hecho pública la sentencia del juicio a Dani Alves. La sección 21 de la Audiencia de Barcelona ha condenado al futbolista a cuatro años y seis meses de prisión por agredir sexualmente a una joven de 23 años en los lavabos de la zona VIP de la discoteca Sutton de Barcelona, la madrugada del 30 al 31 de diciembre de 2022.

Mientras la fiscalía y la abogada de la víctima solicitaban 9 años y 12 años de prisión respectivamente por un delito de agresión sexual con penetración, la abogada de Alves solicitó la absolución o un año de cárcel y una indemnización de 50.000 euros apelando a que su cliente estaba bajo los efectos del alcohol y que su imagen se estaba vulnerando, provocando su “indefensión”.

Justicia patriarcal, clasista y de mierda

Tras un juicio donde el agresor ha sido convertido en víctima, en la que se ha organizado un circo mediático, a pesar de los cambios de versión, de la revelación de secretos y de no haberse aceptado el atenuante de ir borracho, la condena ha quedado en nada. Se reconoce que la víctima fue violada y la sentencia que se impone es ridícula. ¿Por qué esta rebaja? Entre muchas cosas, porque se ha tenido en consideración que Dani Alves pagara 150.000 euros a la víctima por “reparación de daños”.

150.000 euros para alguien que tiene una fortuna estimada en 55 millones es calderilla. Pero es que además, el mensaje que se está mandado con esta sentencia es que si tienes pasta, si eres rico y tienes poder, si tienes inversiones en no sé cuántas empresas, violar te sale gratis.

De hecho, se espera que Dani Alves pueda quedar en libertad en Semana Santa. ¡En menos de dos semanas! Es decir, un violador pasa pocos meses en la cárcel mientras Pablo Hasel lleva tres y estará en prisión hasta 2027 por decir que el rey es un ladrón. Esta es la justicia que tenemos. Una justicia que protege a los futbolistas millonarios y se ríe de nosotras. Nos siguen matando y violando y el aparato del Estado y su judicatura continua protegiendo a nuestros agresores.

Nada que celebrar, mucho por luchar

Aunque es cierto que la sentencia ataca uno a uno los argumentos utilizados por la defensa de Dani Alves y huye de la aplicación automática que se aplica en muchas condenas cuando el agresor ha bebido alcohol, no celebramos esta resolución. Sí, se ha valorado el consentimiento (gracias a la presión social que hemos ejercido y por la ley del Sólo Sí es Sí que fue su materialización)… ¿pero, y qué? ¡Si quienes siguen dictando las penas están podridos de machismo y hacen todo lo que está en su mano para que las condenas sean lo menos elevadas posibles!

Y por si no tuviéramos suficiente con esta Manada con toga, que quieren deshacer todo lo que hemos conquistado el movimiento feminista en las calles, tenemos que soportar que el PSOE se ponga la medalla por esta sentencia. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha tardado bien poco en decirnos que la condena a Dani Alves demuestra que la Ley del Sólo Sí es sí funciona y que el consentimiento está en el centro. Esta mujer no puede tener más morro. El mismo PSOE que votó con la derecha reformar la legislación ahora manda un mensaje a las víctimas de agresiones sexuales porque “esta condena sirve como medida ejemplarizante para todos los comportamientos machistas”. ¿Ejemplarizante? ¿Se ha terminado la impunidad? Muchas mentiras y mucha propaganda ahora que se acerca el 8M.

No bajamos la guardia. No confiamos en esta justicia patriarcal que es la correa de transmisión de la extrema derecha. Ni nos tragamos los bulos de aquellas y aquellos que desde el Gobierno no se atreven a tocar ni un pelo a los jueces y juezas misóginos, ni a depurar el sistema judicial.

Este 8M volveremos a ser un grito masivo contra el patriarcado capitalista.

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