En el último mes de 2022 vivimos un terrible repunte en los casos de violencia machista y feminicidios. El inicio de este año está significando una continuación de esta lacra insoportable. En la provincia de Málaga, de hecho, ya han sido asesinadas dos mujeres durante los primeros quince días de enero.

Ambos asesinos tienen antecedentes por violencia machista, e incluso uno de ellos tenía una orden de alejamiento contra su víctima, a quien mató y descuartizó brutalmente en Marbella. En el otro caso, se trata de un maltratador reincidente que golpeó hasta la muerte a su madre en su propio domicilio.

Estos casos refuerzan la realidad que hemos denunciado desde Libres y Combativas: las medidas que las instituciones ponen a disposición de las víctimas son claramente insuficientes y no frenan la persistencia del terrorismo machista.

La situación convive con la impunidad con la que son tratados los responsables de estas tragedias. A pesar de las lágrimas de cocodrilo que derraman los medios de comunicación, el mensaje reaccionario y machista del Partido Popular (que gobierna en Andalucía y en Málaga) y de los ultraderechistas de Vox sigue siendo amplificado y difundido. A su vera, una turba franquista de jueces y juezas ataca duramente cualquier avance en la defensa de los derechos de las mujeres, como hemos visto en el último periodo.

No es casualidad que mientras hay un repunte de estos asesinatos y agresiones, Vox encabece un ataque furibundo contra el derecho al aborto en Castilla y León, con el apoyo tácito del PP. Estas medidas, que nos retrotraen a épocas oscuras, son la expresión de la moral podrida que defiende la derecha. Nos quieren encerradas en casa, sumisas y pasivas. El papel que el capitalismo nos ofrece a las mujeres de la clase trabajadora es el de la máxima explotación y es la semilla de la violencia terrible que soportamos, en todas sus formas.

Pero nos van a tener combativas y en pie de lucha. Tenemos claro que para acabar con la violencia machista es necesario garantizar servicios sociales y recursos materiales y humanos suficientes para atender todas las necesidades de las víctimas. Y también tenemos claro que la lucha, la organización y la movilización es el camino para conseguir frenar toda la opresión y violencia de la que el sistema es responsable. El pasado 25N, miles de malagueñas y malagueños llenamos las calles mostrando nuestra fuerza para plantar cara al machismo. Este 8M volveremos a hacerlo.

¡Únete al feminismo revolucionario!

¡Vivas nos queremos!

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