Marta Bosch · Libres y Combativas Madrid

El tiktoker Naim Darrechi, de 19 años, admitió en una entrevista que no utiliza preservativo en sus relaciones sexuales y que miente a las chicas diciendo que es estéril. Una práctica que pone en riesgo la salud e integridad física y emocional de las mujeres.

En esta conversación, publicada en el canal de YouTube de Mostopapi, este energúmeno afirmaba entre risas y con la complicidad de su entrevistador, que a las chicas les dice cosas como “tranquilas, soy estéril”, “tú tranquila, que yo me he operado para no tener hijos”, que lo hace porque “no le gusta” llevar condón, “cuando me llegue el hijo bendito sea”… Eso, se mire por donde se mire, es violación.

Pero la barbaridad no termina aquí. Naim Darrechi ha manifestado anteriormente, también sin sonrojarse, su posición reaccionaria en contra del aborto, diciendo literalmente que “si te has descuidado y te has quedado embarazada, pues te jodes”, y culpabilizando a las mujeres y jóvenes que se quedan embarazadas porque “existen métodos para evitarlo”. Los mismos métodos anticonceptivos que este misógino se niega a utilizar.

Para él, el derecho de las mujeres a abortar debería ser “ilegal y a lo callao, como el que comete un delito; en su conciencia queda”, incluso en casos de violación. A este machista le “preocupa la conciencia de todos, que estamos pagando algo que se puede prevenir”. El mismo que hace gala de no utilizar el preservativo, afirma que si te agreden y te violan, tenemos que interrumpir el embarazo clandestinamente y arriesgando nuestras vidas fuera de la sanidad pública. Faltan palabras para describir estas vomitivas declaraciones.

Cuando este vídeo salió a la luz, las redes sociales se han incendiado de indignación. Derrechi tiene más de 26 millones de seguidores en la plataforma TikTok y otros seis en Instagram. Mostopapi acumula un total de 3 millones de followers. Toda la gente joven y adolescente que consume este contenido no sólo ha podido ver cómo se puede admitir engañar y violar de manera sistemática a mujeres con impunidad, sino que se puede difundir sin problema y con una sonrisa en la cara.

Los medios de comunicación del sistema y la derecha han iniciado una campaña tratando de restar importancia al tema, planteando que ha sido una broma de mal gusto, que es muy exagerado hablar de “violación” o que este chico seguro que se arrepiente de sus palabras. Pero tenemos que ser muy claras. Naim Darrechi no es ni un bromista ni un inconsciente. Es un machista que difunde un mensaje sexista muy peligroso y que actúa en consecuencia de ello: de hecho, tiene una denuncia previa de su exnovia por violación y maltrato; denuncia que provocó que ella fuera acosada por los seguidores de Naim tras éste admitir haberla empujado y destrozado el móvil en una pelea, una “una situación normal de pareja”.

E igual de responsable es quien eyacula dentro de su pareja sexual sin consentimiento, que quien le ríe las gracias y decide difundir este mensaje vomitivo. Mostopapi, que tras las críticas ha justificado que él no opina ni actúa de la misma manera, es un youtuber conocido por sortear en su canal una cita con “tu actriz porno favorita”. Sobran las palabras.

Este caso es una clara muestra de la impunidad y la normalización de la cultura de la violación. La violencia contra las mujeres no es algo abstracto, ni sólo son los golpes, los empujones o los insultos. El sistema nos impone la idea de que una violación es única y exclusivamente el agarrón violento en un callejón oscuro. Pero la realidad es que la mayoría de casos de violaciones y agresiones sexuales se dan en el ámbito de la pareja o por parte de personas conocidas (en los nueve primeros meses de 2017 se denunciaron 1.054 casos de violación, que suponen más de cuatro violaciones diarias, por conocidos).

En esta sociedad machista, patriarcal y capitalista, la educación sexual y afectiva brilla por su ausencia y la pornografía se convierte en el referente de millones de jóvenes. Una práctica que convierte a las mujeres en objetos donde nuestros deseos y consentimiento no existen.

Necesitamos medidas reales y efectivas que pongan fin a la cultura de la violación, necesitamos poner en marcha una asignatura de educación sexual obligatoria e inclusiva en el sistema educativo para luchar contra la violencia física y psicológica y para poder disfrutar de nuestra sexualidad de una forma saludable. ¡No podemos esperar más!

 

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