Este jueves 31 de octubre la Audiencia de Barcelona ha emitido la sentencia del juicio de la manada de Manresa, dejando de nuevo al descubierto el ADN machista y reaccionario de las instituciones judiciales. Una sentencia que no sólo absuelve a uno de los acusados, sino que,  condena al resto por “abusos sexuales” en lugar de por violación.

De nuevo, la justicia no considera violación que seis hombres penetren por turnos de 15 minutos a una menor intoxicada en un botellón. Precisamente, los motivos que expone la sentencia para considerarlo “abuso sexual” y no “agresión sexual”, es que la joven “se encontraba en estado de inconsciencia, sin saber qué hacía y qué no hacía, y, consecuentemente, sin poder determinarse y aceptar u oponerse a las relaciones sexuales que con ella mantuvieron la mayor parte de los procesados, los cuales pudieron realizar los actos sexuales sin utilizar ningún tipo de violencia o intimidación”.

Es decir, ¡consideran que no hay ningún tipo de intimidación en una violación grupal a una menor de 14 años! Ya en el juicio de julio incluso se culpó directamente a la víctima en esta misma línea, por “no haberse resistido lo suficiente” al encontrarse bajo los efectos del alcohol y las drogas. De nuevo el aparato judicial culpa a la víctima y protege a los agresores ¡Es una auténtica vergüenza!

¡Basta ya de justicia machista y franquista! Contra el régimen del 78, la lucha es el único camino

Con esta nueva sentencia se vuelve a poner sobre la mesa que, efectivamente, el problema es el sistema. Detrás de estas sentencias machistas y franquistas no hay sólo un puñado de jueces carentes de la apropiada “formación de género”. Lo que hay detrás de estas sentencias criminales es todo un entramado institucional y judicial que no fue depurado tras la dictadura franquista y que conserva su mismo ADN y golpea al conjunto de las oprimidas y oprimidos. Una justicia que absuelve o pone penas ridículas a maltratadores y violadores mientras persigue con todas las fuerzas del Estado y las instituciones a los que luchan día a día por cambiar este sistema criminal: sindicalistas, twitteros, raperos… La misma justicia que nos responsabiliza de que nos violen y califica de meros “abusos” las violaciones múltiples, es la que dicta sentencias salvajes como la del juicio farsa del 1-O, con penas que llegan hasta los 13 años de prisión por poner urnas: una auténtica declaración de guerra contra todo un pueblo en pie. O la brutal sentencia contra los jóvenes de Altsasu: hasta 9 años de prisión por una pelea en un bar convertida en un montaje policial para criminalizar a la juventud vasca. Una justicia que tiene mucho reparo y cautela en calificar actos brutales como los de Manresa como “violación” pero no le tiembla el pulso para declarar “terroristas” a todos aquellos que se levantan contra este sistema criminal, el mismo que avala la violencia sobre nosotras.

Esto es una auténtica provocación a las y los que hemos hecho justicia contra los violadores de la Manada de Pamplona y deja muy claro cómo la última sentencia del Tribunal Supremo condenándoles por violación no es el reflejo de ninguna regeneración del aparato judicial, sino de la lucha en las calles. Esta movilización extraordinaria de las mujeres jóvenes y trabajadoras junto a nuestros compañeros, ha puesto en tela de juicio la “justicia” bajo el sistema capitalista, un sistema que nos oprime y humilla cada día. Por eso, esta nueva sentencia vuelve a dejar en evidencia que quienes castigan a las jóvenes y mujeres trabajadoras no son sólo unas pocas manzanas podridas. Como hemos gritado una y otra vez en las calles de todo el Estado, ¡la manada es el sistema! Mientras unos nos violan, otros y otras, utilizando las instituciones, los protegen y nos dejan indefensas.  Precisamente por la inspiración y el impulso que esta victoria nos dio a todas y todos los que luchamos contra esta justicia machista, necesitan seguir golpeando al movimiento con este tipo de sentencias para que nada ponga en cuestión las instituciones que mantienen sus privilegios.

El único camino para acabar con esta justicia machista y franquista y con el sistema criminal al que protege, es la organización y la lucha masiva en las calles. Y eso pasa por expulsar de las instituciones y de la judicatura a todos los y las jueces franquistas y machistas y poner la justicia al servicio de la clase trabajadora, por incluir una asignatura de educación sexual inclusiva y en libertad en el sistema educativo que combata la cultura de la violación y, por supuesto, por acabar con este sistema podrido que protege y ampara la violencia contra nosotras. La lucha de los últimos años es la mejor muestra de la fuerza que tenemos y nos muestra el camino para romper con este sistema: las movilizaciones masivas de la juventud y las mujeres trabajadoras, las movilizaciones espectaculares contra el montaje de Altsasu, la incansable y ejemplar lucha de millones en Catalunya… Todos estos movimientos nos inspiran y nos sirven de ejemplo: ¡no tenemos miedo! ¡La lucha es el único camino! ¡Abajo el régimen del 78 y sus instituciones podridas!

¡El lunes 4 de noviembre todas y todos a las calles!

¡No es abuso, es violación! ¡Yo si te creo!

 

Madrid: 19h Ministerio de Justicia

Barcelona: 18h Plaça Sant Jaume

Bilbo: 20etan Moyua Plazan

Málaga: 19h Plaza de la Constitución

Sevilla: 19h Ayuntamiento de Sevilla

Granada: 19h Plaza Nueva

Almería: 19h Mirador de la Rambla

Córdoba: 19h Gran Capitán

Oviedo: 19h Plaza de la Escandalera

València: 19h Al Parterre

Castelló: 19h Plaça Major

Alacant: 19h Audiencia Provincial (Pl Ajuntament)

Guadalajara: 20h Subdelegación del gobierno

Toledo: 19h Zocodóver

 

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