Jessica Mejia Ordieres - Libres y Combativas Asturies
La reapertura en Francia de la página web que Dominique Pelicot utilizó durante años para reclutar a decenas de hombres que violaron a Gisèle Pelicot mientras ella permanecía drogada e inconsciente ha vuelto a sacudir a millones de personas, igual que lo ha hecho la reciente investigación de la CNN que ha destapado la existencia de miles grupos de Internet, sobretodo de Telegram, llamado Global Rape Academy. El nombre nos lo dice todo. Miles de hombres enseñaban abiertamente a cómo a agredir sexualmente a mujeres e intercambiaban opiniones sobre cómo hacerlo, grabarlo y drogar a sus parejas.
Es absolutamente estremecedor ver cómo diariamente nos encontramos con noticias como estas. Y tenemos que ser muy claras, esto no son casos aislados cometidos por personas individuales. Esto es la cara más más sangrante del sistema y donde una vez más vemos la violencia patriarcal estructural, organizada y profundamente normalizada en este sistema que sufrimos las mujeres.
El caso de Gisèle Pelicot ha sido uno de los más aterradores que hemos conocido en los últimos años. Durante años, Dominique Pelicot drogó a su mujer y utilizó una página web para contactar con hombres dispuestos a acudir a su casa para agredirla sexualmente mientras permanecía inconsciente. Después de conocerse el caso, por una orden se cerró la página web. Pero todo cambia cuando hace apenas unos díasconocíamos la reapertura de la misma, pero con otro nombre. Esto nos deja ver cómo no se trataba de una plataforma accidental ni de un caso puntual, sino de una red de páginas webs que dan la facilidad a miles de personas a que ejerzan violencia sexual porque existe una demanda real que les enriquece.
Lo mismo ocurre con los grupos de Telegram recientemente destapados, “academias de violación” donde compartían métodos para manipular, drogar y agredir sexualmente a mujeres, además de consejos para evitar que no los descubriesen. Estos grupos son la cara de una violencia machista que ya existe y que utiliza internet como una herramienta perfecta para organizarse, porque las nuevas tecnologías no crean el patriarcado, pero sí le deja un vacío para usar el anonimato, la capacidad de conexión con otros y la facilidad para construir comunidades. Lo que antes podía circular en pequeños círculos privados hoy se comparte de forma masiva, rápida y de manera totalmente impune.
El porno es violencia contra las mujeres
Según la investigación recogida por CNN, páginas webs como Motherless no solo difundía contenido sexual sino también 20.000 videos del llamado contenido “sleep” subidos por usuarios, donde se veían a mujeres inconscientes o estando drogadas siendo víctimas de agresiones sexuales y organizadas. Y el resultado que vemos es que este contenido fue consumido por alrededor de 62 millones de visitas solo en febrero de 2026, videos organizados entre chats de grupos donde incluso se encontraban negocios que vendían y enviaban líquido para dormir. Es un completo escándalo. Y lo peor es que esta es una de las tantas páginas que existen sobre esto.
Constantemente se intenta presentar la pornografía como una simple cuestión de libertad individual o como una expresión más de la sexualidad. Sin embargo, la realidad es muy distinta. El porno es la propaganda de la prostitución y del machismo más putrefacto. La pornografía deshumaniza completamente la sexualidad, donde enseña como la falta de consentimiento aparecen una y otra vez de forma normalizada. Y en la medida en que la educación sexual está completamente ausente en las aulas, la pornografía se cuela en nuestras relaciones interpersonales desde adolescentes moldeando cómo millones de jóvenes entienden el sexo, el deseo y los cuerpos además que son las únicas referencias sexuales de millones de jóvenes.
El caso de Gisèle Pelicot, como tantos otros que hemos conocido en los últimos años, no puede entenderse al margen de este contexto. Tampoco las agresiones grupales grabadas y difundidas como trofeos, ni los foros donde se comparten imágenes íntimas sin consentimiento, ni estos grupos que enseñan directamente a violar.
Y es importante seguir denunciando cómo esto pasa: con la complicidad de grandes estructuras de poder, con todas estas plataformas que miran hacia otro lado mientras obtienen beneficios millonarios, con la industria de la pornografía y la necesidad de acabar con esta lacra propagandística, las instituciones que reaccionan mal y tarde, y solo cuando la presión social hace imposible que el caso se quede en silencio.
No basta con cerrar una web, poner parches o lanzar discursos vacíos mientras todo sigue igual, porque mientras exista un sistema que convierte nuestros cuerpos en mercancía, que hace negocio de la explotación y que necesita de relaciones de poder y dominación para sostenerse, esta violencia va a seguir reproduciéndose
Por eso, frente a la violencia machista no sirve mirar hacia otro lado ni conformarse con medidas simbólicas: toca organizarnos y señalar con claridad que patriarcado y capitalismo van de la mano.
Si queremos acabar de verdad con todo esto tenemos que ir a la raíz y avanzar en la lucha feminista antifascista, anticapitalista y revolucionaria para construir una sociedad libre de toda opresión.





